Que se desencajen las baldosas a mi paso
que se abran simas
que se desplomen las paredes
sobre mí que en tu regazo supliqué
El último de la fila

Entrelazamos mi derrota y tu abandono
cada uno en su abismo de ruina y quimera
oyendo tan sólo nuestros propios lamentos
sin apenas aliento para respirar.
Con las sábanas de mortaja,
compartimos bajo las mantas una improvisada tumba
que ni por piedad nos corresponde:
Los dos desmembrados,
que ni por piedad nos corresponde:
Los dos desmembrados,
ambos aniquilados
los dos agonizando
(cada uno a su modo),
por la resurrección de una carne
(cada uno a su modo),
por la resurrección de una carne
La descarnada brillantez del KO
ResponderEliminarSalu2 Córneos.
Vaya, me ha levantado el ánimo...
ResponderEliminarUn beso.
Tras una rotura de un dedo,
ResponderEliminarvuelvo por aquí Paula.
Te dejo un carnavalesco beso de San Valentín >_-
Magnífico poema.
ResponderEliminarLa espera ha merecido la pena.
Muchos besos.
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminarun año ya...
ResponderEliminar...y día amance envuelto en niebla, que es como no amanecer.
ResponderEliminarSalu2