Lo que queremos nos quiere
aunque no quiera querernos

no me pongas la otra mejilla.
No me enseñes tu dolor
ni tus ganas de mí.
Ni tú eres tan bueno
ni yo soy tan mala.
No creas que mostraré atención
por muchas lágrimas que derrames
no me conmoverán tus palabras
ni tus silencios, ni que hagas
o que dejes de hacer.
Sé que nunca te quise
si ahora puedo no quererte.
Ni siquiera podría asegurar
que alguna vez lo intentara,
porque el amor no se intenta.
Es un error enorme
pensar que en algo podemos intervenir
respecto al amor.
Es un misterio lo que su ala esconde.
Hay un velo
que no se nos permite levantar
por mucho que nos empeñemos.
No lo elegimos,
nos elige.
Y nada podemos hacer
ante su adorable herida
ante su terrorífica luz.
Así que no me pongas más en la disyuntiva
de creer que puedo decidir mi suerte.
Sabes que no depende de mí.
Ni es mi culpa ni tengo las claves.
Y no pediré perdón.
No me obligues a seguir negándote
No me gusta este papel.





